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Guía de buenas prácticas del cuidador domiciliario

Material de capacitación para cuidadores de Plus Care. Urgencias, prevención de caídas, alimentación, medicación y encuadre de trabajo.

Advertencia importante. Esta guía reúne recomendaciones generales de cuidado. Todas las prácticas aquí descriptas deben adaptarse a las indicaciones del equipo médico tratante de cada paciente. Ante cualquier duda o discrepancia entre esta guía y una indicación médica, prevalece siempre la indicación médica.

0. El rol del cuidador: qué sí y qué no

Antes que cualquier técnica, esto es lo que define el trabajo.

El cuidador SÍ:
  • Observa diariamente al paciente y detecta cambios.
  • Registra por escrito lo que ocurre, de manera objetiva.
  • Comunica al coordinador y al referente familiar.
  • Acompaña, asiste y sostiene la vida cotidiana del paciente.
  • Administra la medicación cuando ello forma parte de sus funciones, siguiendo estrictamente la indicación médica.
  • Cuida su propia salud física y emocional.
El cuidador NO:
  • No diagnostica.
  • No indica, modifica ni suspende tratamientos.
  • No realiza procedimientos médicos no indicados.
  • No resuelve solo los conflictos con la familia: los canaliza al coordinador.

Esta división no es burocracia: protege al paciente y protege legalmente al cuidador.


1. Protocolo de urgencias

Se considera urgencia todo evento inesperado que implique un riesgo inmediato o potencial para la salud o la vida del paciente y que requiera una intervención rápida.

Qué hace el cuidador, en orden

  1. Evaluar rápidamente la situación: conciencia, respiración, dolor, sangrado.
  2. Mantener la calma y priorizar la seguridad del paciente y la propia.
  3. Dar aviso inmediato al coordinador o referente institucional.
  4. Ante riesgo vital, comunicarse directamente con emergencias médicas: 107 (SAME). Si tiene obra social o prepaga, tener siempre a mano el número de afiliado y el teléfono de urgencias.
  5. Acompañar y contener al paciente hasta que llegue la ayuda.
  6. No administrar medicación ni realizar procedimientos médicos no indicados.
  7. Registrar posteriormente lo sucedido de manera objetiva.
Preparación previa: tener a mano y visible el número de afiliado, el teléfono de urgencias de la obra social o prepaga y el contacto del coordinador. En una urgencia no hay tiempo de buscarlos.

Signos de alarma para llamar a emergencias

  • Fiebre de más de 38 grados.
  • Dificultad respiratoria (falta de aire, aumento de la frecuencia respiratoria).
  • Caída con golpe en la cabeza.
  • Dolor torácico.
  • Debilidad brusca de un lado del cuerpo.
  • Pérdida súbita del habla.
  • Convulsiones.
  • Sangrado importante.
  • Rechazo persistente y sostenido de alimentos o líquidos (negativismo a la ingesta); consultar previamente con el coordinador de cuidadores.
  • Disminución marcada del nivel de conciencia.

Qué hace el coordinador

Recibe la información y evalúa la gravedad, asegura que se haya contactado a emergencias, avisa al familiar responsable, coordina la continuidad del cuidado, registra en el legajo y acompaña al cuidador involucrado.


2. Prevención de caídas

Las caídas son una de las principales causas de internación y discapacidad en adultos mayores. Prevenirlas es una de las tareas más importantes del cuidador.

Entorno seguro

  • Retirar alfombras sueltas.
  • Eliminar cables y obstáculos del paso.
  • Mantener el piso seco.
  • Buena iluminación, especialmente nocturna.
  • Barras de apoyo en baño y pasillos.

Paciente

  • Calzado cerrado y antideslizante.
  • Supervisar traslados y deambulación cuando hay inestabilidad.
  • Usar bastón, andador o silla según indicación profesional.
  • Evitar que se levante bruscamente de la cama o la silla (riesgo de baja de presión al incorporarse).

3. Movilización y transferencias

  • Realizar las transferencias con técnica segura, protegiendo la espalda del cuidador y la integridad del paciente.
  • Ante pacientes de alto peso o dependencia total, solicitar asistencia: no improvisar solo.
  • Usar los dispositivos de apoyo disponibles e indicados.

4. Alimentación y deglución

Regla general

Comer sentado, con bocados pequeños, alimentación lenta, verificando que tragó antes del siguiente bocado, y permanecer sentado al menos 30 minutos después.

Nunca alimentar a un paciente acostado o somnoliento: favorece la aspiración hacia la vía respiratoria, que puede causar una neumonía grave.

Si hay trastorno deglutorio

  • Dar pequeñas cantidades, muchas veces al día.
  • Consultar al médico sobre espesar los líquidos: las consistencias más espesas protegen mejor la vía aérea.
  • Nunca suspender la hidratación por cuenta propia — la deshidratación es peligrosa.

Signos de alarma (registrar y consultar)

  • Tos frecuente durante las comidas.
  • Atragantamientos repetidos.
  • Cambios en la voz después de tragar.
  • Rechazo persistente del alimento.

5. Hidratación

  • Ofrecer líquidos regularmente a lo largo del día, sin esperar a que el paciente tenga sed.
  • Vigilar signos de deshidratación: boca seca, orina oscura o escasa, confusión, decaimiento.
  • Registrar la ingesta cuando esté indicado.

6. Incontinencia y cuidado de la piel

Abordaje que preserva siempre la dignidad del paciente:

  • Cambios frecuentes de pañal.
  • Piel limpia y seca.
  • Uso de productos barrera.
  • Registro de frecuencia de micciones y evacuaciones.

Nunca hacer sentir vergüenza al paciente, retarlo ni comentar la situación delante de terceros.


7. Úlceras por presión (escaras)

Prevención

  • Cambios posturales cada 2 a 3 horas.
  • Mantener la piel limpia y seca.
  • Vigilar los puntos de apoyo: talones, sacro, glúteos, caderas, codos y tobillos.
  • Superficies de alivio de presión según disponibilidad e indicación.

Signos de alarma (reportar de inmediato)

  • Enrojecimiento persistente que no desaparece.
  • Ampollas o heridas abiertas.
  • Secreciones o mal olor.
  • Dolor local.

No frotar la zona enrojecida: puede dañar más la piel.


8. Higiene personal

  • Higiene diaria adaptada a la capacidad y preferencias del paciente.
  • Higiene bucal, incluso en pacientes con prótesis o alimentación asistida.
  • Respetar la intimidad y el pudor: puertas cerradas, cubrir al paciente, anunciar cada paso.
  • Higiene de manos del cuidador antes y después de cada asistencia: es la medida más eficaz para prevenir infecciones.

Prevención de infecciones

Con medidas muy sencillas se reduce de forma importante el riesgo de infecciones:

  • Realizar una correcta higiene de manos en varias ocasiones del día, y sobre todo al ingreso o ante el contacto con fluidos.
  • Uso correcto de guantes: no reutilizar los guantes.
  • Limpieza de superficies.
  • Aislamiento cuando esté indicado.
  • No concurrir al domicilio si el cuidador está enfermo.

9. Medicación

Regla central: el cuidador administra la medicación cuando es parte de sus funciones, siempre siguiendo estrictamente la indicación médica. Lo que el cuidador NO hace es indicar, modificar ni suspender tratamientos.
  • No suspender ni modificar dosis sin autorización médica.
  • Llevar registro de lo administrado.
  • Vigilar y reportar efectos adversos: mareos, somnolencia, caídas, confusión, alucinaciones.
  • No ocultar medicación en la comida sin conocimiento del equipo tratante.
  • Ante rechazo persistente del paciente, informar al coordinador y al médico — no forzar ni improvisar.

10. Deterioro cognitivo y demencia

Comunicación

  • Hablar lentamente, con frases cortas.
  • Una instrucción por vez.
  • Mantener contacto visual.
  • Evitar la infantilización: la persona mayor merece respeto y trato acorde a su dignidad.

Ante ideas erróneas, delirios o recuerdos falsos

  • No confrontar ni discutir.
  • Redirigir la atención hacia un tema agradable. Con trastornos de memoria importantes, el paciente suele olvidar el pensamiento intrusivo al cambiar de tema.
  • Corregir o discutir solo aumenta la agitación y la angustia.

Estimulación

Actividades como fotos, música, conversación sobre recuerdos y juegos sencillos.
Objetivo: favorecer la interacción y el bienestar, adaptándose a las capacidades conservadas.
No es evaluar rendimiento ni exponer limitaciones.

Rutinas

Sostener horarios y rutinas estables reduce la confusión y la ansiedad.


11. Síntomas conductuales y psiquiátricos

Antes de asumir que una conducta es "parte de la demencia", buscar desencadenantes tratables:

  • Dolor
  • Infección
  • Estreñimiento
  • Hambre o sed
  • Falta de sueño

Señales de alarma — aviso inmediato

  • Aparición brusca de alucinaciones.
  • Agitación severa o agresividad física.
  • Ideas de autolesión.
  • Cambios abruptos del estado mental.
  • Somnolencia excesiva.

Estos cambios pueden indicar un problema médico agudo y requieren evaluación profesional.


12. Sueño y descanso

  • Sostener horarios regulares.
  • Favorecer exposición a luz natural durante el día.
  • Evitar siestas prolongadas y estimulantes por la tarde o noche.
  • Registrar alteraciones del sueño: son frecuentemente el primer signo de un cambio clínico.

13. Cuidado del cuidador

Plus Care contempla explícitamente la salud del cuidador. Un cuidador agotado cuida peor y se expone a sí mismo y al paciente.

  • Pedir ayuda cuando se necesita.
  • Compartir responsabilidades.
  • Respetar los descansos.
  • Consultar ante síntomas de agotamiento físico o emocional.
  • Comunicarlo al coordinador, cuya función incluye acompañar y sostener al cuidador en su tarea.

14. Encuadre institucional y canales de comunicación

El coordinador

Es el nexo entre la empresa, la familia y el cuidador. Sus funciones incluyen supervisar el encuadre del servicio, acompañar al cuidador, mantener contacto con la familia, detectar dificultades, prevenir conflictos y registrar incidencias.

Cuándo recurrir al coordinador

  • Demandas de la familia que exceden lo acordado.
  • Cambios en el estado de salud del paciente.
  • Dificultades operativas o vinculares.
  • Falta de insumos necesarios para el cuidado.
  • Situaciones de desgaste o sobrecarga.
  • Cualquier incidente relevante.

Registro

Toda intervención relevante debe quedar asentada por escrito. El registro es respaldo institucional, respaldo legal y herramienta clínica para el equipo de salud.


Resumen: los 10 puntos que nunca se olvidan

  1. Ante urgencia: evaluar, mantener la calma, avisar al coordinador, llamar al 107 o emergencias si hay riesgo vital.
  2. Nunca administrar medicación no indicada.
  3. Registrar todo, de manera objetiva.
  4. Cambios posturales cada 2 a 3 horas en pacientes postrados.
  5. Comer sentado, despacio, y permanecer sentado 30 minutos después.
  6. Prevenir caídas: entorno despejado, calzado adecuado, supervisión.
  7. No confrontar delirios: redirigir.
  8. Higiene de manos antes y después de cada asistencia.
  9. Observar y avisar, nunca diagnosticar.
  10. Cuidar la propia salud y pedir ayuda a tiempo.

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